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Nunca te vas de Galicia

Cuando vuelvo a casa después de un duro semestre es muy frecuente enfrentarme a una pregunta que siempre tiene la misma respuesta: “prefiero Galicia a cualquier otro lugar”. Y no es porque sea gallega, pero es que como miña terra nai, como decía Julio Iglesias, no hay nada.

La primera vez que me fui de La Coruña estaba encantada. Por fin “¡deixo a casa onde nacín, deixo a aldea que conozo por un mundo que non vin!”. Aunque no os creáis que me fui muy lejos. Ni más ni menos a 552,12 km de distancia, 6 horas casi 7 en coche o si lo preferís podéis cogeros un tren que es como atravesar el abismo de la muerte. A cualquier gallego que haya o esté estudiando en Pamplona esto ya no le resultará gracioso. Porque cuando lo sufres, ya no lo es.

Una de las maravillas de ir en ese dichoso tren, y no hablo irónicamente, es el paisaje. Lógicamente os hablo de el gallego. Cuando te vas ni te das cuenta de lo espectacular que es. Simplemente te vas de manera inocente con una sonrisa de oreja a oreja diciendo hasta pronto. La cantidad de fotos que podía haber hecho para National Geographic Channel. Y no estoy exagerando, no. Sin embargo, cuando volvía a casa estaba deseando que llegase la etapa de ríos, fontes, regatos… No es que tenga nada en contra del paisaje de Castilla eh… pero tampoco tengo nada a favor. Simplemente diré una cosa: meseta.

La segunda parte de mi vida universitaria es la que estoy viviendo en Madrid. Una ciudad ecléctica en la que se juntan un sin fin de personalidades y estilos diferentes de los que te vas empapando e imitando hasta configurar tu propio yo. Muy cool todo. Pero es que Galicia es enxebre. Es pura, simple, y exenta de mezcla. Sólo tenemos un estilo, pero un estilo inconfundible. En cuanto nos oyes hablar ya lo sabes. Oír a un gallego es como una corriente de aire fresco en Bastiagueiro o San Jorge. Dos playas en las que tienes que tener cuidado de no salir volando. Y es que los gallegos somos así. Cuando conoces a uno prepárate porque siempre formará parte de tu vida.

Lo que sí que está claro es que empiezas a apreciar las cosas cuando las vas perdiendo o cuando ya no las tienes. Y esto es lo que me pasó con Galicia. Ella siempre dispuesta a recibirme y yo deseando irme de su lado. Por eso le pido perdón, perdón por no apreciar su comida aunque sea un trozo de pan de Neda, perdón por no conocerle más, y sobre todo perdón por las veces que me ha despedido llorando y no me he dado cuenta.

Y como no, le doy las gracias por enseñarme a vivir sin perder el norte.

Acerca de ulisesgalicia

El Proyecto Ulises pretende ser una plataforma de información e interacción destinada a aquellos gallegos que quieran emigrar, y a los residentes en el extranjero.

2 comentarios

  1. Jose Ramon Fdez de Mesa

    Lotalotatita

    Galicia la llevas contigo. Tu vida tiene limites: que sean tus descendientes, y no tu, los quevivan fuera del globlo.
    Tu no salgas de él, pero haz q se te quede pequeño.

    Un beso. Tu padre.

  2. Muy logrado! No soy gallego, pero durante un momento me has hecho participe de tu viaje. Un abrazo.

Comentarios

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